Las etapas del ciclo contable
El ciclo contable de cada ejercicio se estructura en varias etapas en las que se realizan las acciones necesarias para garantizar el registro de las operaciones que realiza la compañía y que permitan preparar los estados financieros y conocer el resultado de la operación.

Para registrar las actividades, cada compañía cuenta con una serie de libros contables obligatorios por ley y también puede tener libros auxiliares. Hablamos del libro diario; el libro de inventario y cuentas anuales; el libro mayor o el libro de caja.
En general, el ciclo contable se divide en varios pasos/fases, que se pueden englobar en tres etapas: apertura contable, movimiento y cierre contable.
Apertura contable
Al comienzo del ejercicio se hace un balance de la situación patrimonial teniendo en cuenta el resultado del ejercicio anterior y se realiza la apertura de la contabilidad del nuevo ciclo tanto en el libro diario como en el mayor, registrando todo el inventario del que dispone la empresa.
Movimiento
En esta etapa se procede a registrar todas las operaciones que constituyen la actividad de la empresa en el libro diario. Para ello es necesario identificar un hecho contable, es decir, aquello que debe ser apuntado: la venta de mercancías, la compra de suministros, aportaciones de capital… Es decir, todo movimiento que repercuta sobre la compañía. Estas operaciones deben quedar registradas documentalmente (albaranes o facturas) que se registran en el libro diario.
Cierre contable
Al final de año, cuando finaliza el ciclo contable, estas operaciones se traspasan al libro mayor, se realizan los ajustes pertinentes (amortizaciones, depreciaciones, reclasificaciones, conciliación de cuentas bancarias, cálculo de resultado…) y se cierra la contabilidad para generar los estados financieros.